sábado, 4 de abril de 2026

Travesia Caligrafos - Gandara, Cantabria 04/04/26

Estas pascuas volvemos a viajar 3 miembros del club (Carlos, Raimon y Chema) a Cantabria para afrontar la travesía espeleólogica Calígrafos Gándara, considerada cómo la más larga sin sifones entre bocas de Europa con sus 12 km de longitud y una auténtica prueba de resistencia física y de orientación debido a los innumerables laminadores, gateras, pasos estrechos, caos de bloques, galerías y meandros que deberemos recorrer, siendo por todo ello un gran reto que pondrá al límite nuestra resistencia.



La travesía ha sido impecablemente reequipada y balizada en 2023 con la colaboración de diversos clubes (Espemo, GESAP y Espeleoclub Viana), las Federaciones valenciana y aragonesa de espeleología y tiendas como Las abuelas de sevil y Machay, asegurándose pasos desfondados muy comprometidos y permitiendo poder realizar con seguridad una travesía que sería casi imposible de hacer en tan poco tiempo en otras condiciones.


El viernes Carlos y Chema vamos a la Gándara para instalar el pozo que da acceso a la sala del Ángel, requisito indispensable para poder realizar la travesía, ya que es el único pozo que no está instalado en fijo, tarea para la que destinamos unas cinco horas sin ninguna prisa y disfrutando de las grandes galerías de entrada de la Gándara y calentando para el día siguiente en el laminador del Delator.

Por la tarde se incorpora nuestro compañero Raimon y al día siguiente nos dirigimos al Picón del Fraile, en el portillo de la Lunada, para buscar la pequeña boca de Calígrafos, que encontramos tras 45 minutos de bonita aproximación, entrando a las 12 del mediodía.





Tras la estrecha entrada en la cueva, la tónica será no poder levantarnos del suelo durante toda la galería del Lagarto (el propio nombre lo dice todo), prácticamente hasta llegar a la zona de la Unión, para lo que necesitamos casi 3 duras horas que ponen a prueba a nuestras rodillas a lo largo de casi kilómetro y medio de laminador que, al menos, tiene inclinación descendente.


La señalización de la travesía ayuda mucho a progresar rápido, reflectantes con una G pintada dirección Gándara y la C de Calígrafos si están en dirección opuesta.


Seguimos progresando con mayor comodidad, recorriendo galerías y ríos (río de la Confluencia, del Tigre, Papillote, galerias de la Tangente verde, de las Dunas...) hasta alcanzar la sala de la Sardina Cabezona donde encontramos el vivac 4, donde descansamos por primera vez. Llevamos apenas 4 horas y vamos muy bien de tiempo, ya que de momento no hemos tenido complicaciones.




Seguimos recorriendo ríos y galerías hasta alcanzar dos salas consecutivas, las salas Scooter y Catalana, con difícil progresión entre caos de bloques, con numerosos pasos estrechos y gateras entre los que sería casi imposible orientarse. En el centro de la sala Catalana hay que localizar un paso estrecho entre bloques marcado con reflectantes y flechas que a simple vista parece impenetrable y que a través de una estrecha gatera descendente nos lleva al río Viscoso. Nos cuesta encontrar el paso y perdemos más de media hora recorriendo la sala buscando la continuación, que va a suponer nuestra primera dificultad en la travesía pero que no nos desanima en absoluto.



La progresión por el río Viscoso, zona intermedia de la travesía, tiene un gran valor geológico ya que vamos por un estrato superior, discurriendo el río unos 4 metros más abajo, con numerosas marmitas desde las que podemos ver el curso del agua. Otro medio kilómetro de duro laminador que va haciendo mella en nuestras fuerzas seguido de una zona de desfondes muy bien equipados con cuerda a modo de quitamiedos y diversos rápeles y resaltes con cuerda. Llegamos así al vivac 3, donde volvemos a reponer fuerzas. Llevamos entre 8 y 9 horas de travesía.



Tras el ascenso del P50, casi todo en volado pero fraccionado, entramos en la larga galería de la Myotte, donde cambia la morfología de la travesía con las características grandes galerías cántabras; destaca la zona de los Órganos con preciosas formaciones. Llegamos a la sala de los Grandes Pozos, magnífico collado entre la parte superior de dos pozos de 30 y 50 metros de diámetro. 



Es aquí donde sufrimos nuestro mayor problema durante la travesia; hemos de progresar por una serie de pasamanos que discurren junto a la pared izquierda y que desembocan en una galería a la izquierda que acaba en una cuerda ascendente de 8 metros con un desviador. Justo enfrente del desvío a la galería, donde acaba un pasamanos ascendente, vemos una cuerda que seguimos y que nos lleva a una grandísima galería de exploracion balizada que no coincide con las reseñas. Tras un buen rato tenemos que volver al último punto conocido desde el que localizamos la continuación por la galería izquierda. Nos damos cuenta de que era una cuerda de exploración al ver que los anclajes no han sido reequipados recientemente y que habíamos seguido erróneamente. Hemos perdido más de dos horas y un número de fuerzas considerables.



Continuamos progresando por numerosas galerías (Abuela Denís, caracol..), pasos entre bloques, estrecheces, resaltes y descensos de cuerda... hasta alcanzar el vivac de los franceses.


Aquí cambia completamente el tipo de balización de la travesía, desaparecen las Gs y las Cs, lo cual nos confunde en el acceso a la Gran galería de Cruzille, ya previa a la Sala del Ángel, ya que no tenemos muy claro si nos hemos metido en otra galería de exploracion. Aunque estába


mos en el lugar correcto, perdemos un buen rato para asegurarnos de ello. Además, no hay visible rastro del vivac, salvo una zona donde con piedras se ha construido unas mesitas y sillas.


Finalmente alcanzamos la sala del Ángel, son las 5 de la mañana y el cansancio ya se ha apoderado de nosotros. Pero ya es zona conocida lo que nos llena de tranquilidad para afrontar el final de esta imponente travesía.



Finalmente tras 20 horas vemos de nuevo la luz del sol, estamos extenuados pero felices de haber completado este gran reto. Nos esperan 3 merecidas cervezas en el restaurante Coventosa de Margari y un sueño reparador previo al homenaje en forma de cena que nos daremos en compañía de compañeros que han venido de otros clubs a disfrutar de la espeleología.


Redacción y fotos: Carlos, Raimon y Chema.

sábado, 21 de marzo de 2026

Barranco de la Chana, Viver.

 Hoy quedamos para hacer prácticas de cuerda en el Espeleodromo de Vinalesa, sin embargo y contra todo pronóstico el día amaneció lluvioso. 

Ante tal fenómeno poco conocido en tierras Valencianas, aunque últimamente más frecuente (será el cambio climático?)  decidimos pues almorzar y ver la evolución de la mañana con el estomago bien lleno. 

Una vez saciados y bien hidratados, consultamos al oráculo de Sevi que nos confirmo que en Viver no había llovido. Así que pensado y hecho, nos fuimos a descender el barranco de la Chana. 




Aparcamos en el circuito de motos, nos equipamos y al lío. Unos rápeles de calentamiento, la rampa con su correspondiente gestión de cuerdas y el fraccionado volado final con las impresionante vistas al rio.



domingo, 8 de marzo de 2026

Barranc de SITJAR , Domingo 8 Marzo

 El domingo 8 de marzo el club Tracalet celebró el Día de la Mujer como mejor sabemos hacerlo: con casco, arnés, cuerdas y muchas ganas de pasar un buen día en la montaña. El plan era hacer barranquismo en el barranco del Sitjar, así que por la mañana quedamos en el punto habitual, la rotonda de los Anzuelos.

Allí nos juntamos Marilena, Marina, Merche, Javi y Xavi. Con el material preparado y comentando cómo venía el día —que la verdad estaba algo regular— organizamos las mochilas y salimos rumbo a Beniardá. En el pueblo nos encontramos con Jose, un amigo de Javi que venía desde Torrevieja. Hicimos las presentaciones rápidas y, gracias a que habíamos hecho combinación de coches, la aproximación al barranco fue muy corta y cómoda.



El tiempo estaba bastante gris, pero la temperatura era buena para moverse. Durante el descenso incluso chispeó un poco en algún momento, aunque fue muy suave y apenas nos molestó.


El Sitjar es un barranco bastante agradecido, con varios rapeles bonitos y bastante seguidos, lo que hace que el descenso sea entretenido casi desde el principio. El recorrido alterna tramos más encajados con zonas bastante abiertas desde las que se disfruta mucho del paisaje de la zona. No es un barranco demasiado cerrado, así que durante buena parte del recorrido se tienen buenas vistas y una sensación de espacio que lo hace muy agradable.



Además, es un barranco con bastante vegetación en algunos tramos. Entre la vegetación del cauce y las laderas cercanas aparecen también algunas zarzas que obligan a ir con un poco de cuidado en ciertos pasos. A esto se sumaba que la lluvia de los días anteriores se notaba: en bastantes zonas había algo de barro y las rocas estaban un poco resbaladizas, así que tocó avanzar con algo más de atención.



Entre destrepes y rapeles fuimos bajando poco a poco, disfrutando del recorrido. Los rapeles del Sitjar son de esos que se disfrutan: descensos entretenidos, pasos bien formados y tramos que se encadenan de manera bastante cómoda.


Entre maniobra y maniobra, como siempre, no faltaron las bromas y los comentarios del grupo. Jose se integró enseguida y fue disfrutando del barranco con nosotros, que siempre es buena señal cuando alguien viene por primera vez con el grupo.



Poco a poco el barranco fue abriéndose y nos dimos cuenta de que el descenso estaba llegando a su final. Con la sensación de haber hecho un barranco muy bonito y de haber pasado una buena mañana de montaña, salimos del cauce y recogimos todo el material.


Después tocaba la parte casi igual de importante de cualquier salida del Tracalet: la picaeta final. Así que volvimos a Beniardá y paramos en el bar L’Era para recuperar fuerzas.



Allí nos sacaron unas bravas, unos calamares y varias cosas más para picar. Todo muy sano, por supuesto… jaja. Entre platos al centro, bebida y muchas risas, fuimos repasando el descenso, comentando los rapeles y recordando algún que otro momento en el que las rocas resbalaban más de la cuenta.



Así, entre charla, comida y buen ambiente, terminamos la jornada. Una forma sencilla pero muy buena de celebrar el Día de la Mujer: compartiendo barranco, naturaleza y buen ambiente con la gente del Tracalet.


Marilena, Merche y Marina.

domingo, 22 de febrero de 2026

AVENC AMPLE - 22 Febrero

 El Avenc Ample es una de las pocas simas de la zona que no necesita introducción. Su espectacular boca principal y la sala CEG atraen a cientos de espeleólogos a esta cavidad de la Vall d’Ebo. 

 Participamos en la actividad Chema, Mario, Laura, Raquel, Estela, Marilena y yo (Adrián). 



 Llegamos a las 9:45 al camino que lleva a la entrada de la cueva, con la sospecha de que el buen tiempo, tras tantas semanas de gracietas de Zeus y Eolo, habría hecho salir a los espeleólogos como los caracoles salen al llover. Y así fue. Una serie de coches aparcados en el camino auguraban lo que Chema confirmaría unos minutos después: se nos habían adelantado.



 Cerca de 20 espeleólogos (creo que nunca había visto a tantos juntos) se encontraban ya en la boca del avenc, algunos bajando. Así las cosas, no nos quedó otro remedio (oh no, qué mal) que bajar al Bar l’Entrà para hacer tiempo y ya de paso repostar. Muy bueno el figatell por cierto, gran descubrimiento para un almeriense que ahora se plantea aplicarlo a nuestros chérigans.

 A las 12:30 estamos de vuelta en la boca de la cueva. Mario equipa e instala una vía en la boca secundaria de la cavidad mientras Chema hace lo propio con una de las vías que quedaban libres en la boca principal. Bajamos luego por la vía de la boca más estrecha (franqueando un inoportuno arbusto) Laura, Marilena y yo. Estela y Raquel bajan por la boca principal.



 Una vez reunidos todos en el fondo del pozo y tras admirar las increíbles vistas, nos decidimos a pasar la famosa gatera que nos separaba de la sala CEG. Para ello tuvimos que esperar (y no poco) a que saliesen todos los compañeros que se encontraban aún dentro (unos 14). 

 Cuando llegó nuestro momento, fuimos uno a uno contorsionando nuestros cuerpos durante los escasos y eternos metros que dan a parar a una placa metálica que data del 8 de julio de 2001, atornillada a la roca, que nos confirma que estamos entrando a la sala CEG y nos pide respetar lo que vamos a encontrar más adelante. La entrada a la sala consiste en un P7 que tiene una cuerda prácticamente fosilizada ya instalada. 



Observamos que presenta un roce importante a mitad de su longitud (la cuerda llega a tocarse fácilmente entre sí si se hace un bucle con ella justo en esa parte). Tras descender por fin a la sala, disfrutamos de sus incontables espeleotemas como niños en una tienda de lo que sea que compren ahora los niños: estalactitas, estalagmitas, banderas, excéntricas, gours… 

La sala se encuentra en un estado bastante bueno. Que así siga. Una vez satisfechos, volvemos por donde hemos entrado y comenzamos la ascensión. Subimos ahora por la vía instalada en la boca principal, en este orden: Estela, Raquel, yo, Laura y Mario, desinstalando. Salen de la cueva por la otra boca Marilena y Chema, que desinstala su vía. 



 A las 18:30 estamos todos ya en la superficie. Saliendo de las vallas de madera que rodean las bocas me llama la atención un pequeño agujero de 50 cm con un spit instalado (a la izquierda de la boca principal, si miramos hacia el camino de tierra) que continúa unos cuantos metros hasta que parece hacer un giro bajo sí mismo y se deja de ver.


 No sé si está unido a la boca principal, si acaba ahí mismo o si lleva a la Atlántida (probablemente no). Acaba así la actividad, con un balance positivo: hemos disfrutado de la cueva y estamos todos vivos. Además, Marilena promete comprarse un Stop y apuntarse a más actividades de Espeleo. Dejo constancia aquí para meter presión :)


Barraco La Carbonera + Ferrata la Piqueta, 22 Febrero.

 El anterior domingo, 22 de febrero el club tracalet hicimos la actividad de la vía ferrata de La Piqueta y la combinamos con el barranco de La Carbonera en Espadilla. 



La ferrata fue muy divertida y disfrutamos de las vistas mientras sabíamos, aunque tenia algunos pasos un poco complicados pero dentro de lo que cabe era sencilla y cortita. Luego, la combinación con el barranco tenia una aproximación corta y muy bonita por una sendita.



 Después al llegar al barranco íbamos un poco apurados de tiempo porque teníamos en mente ir a comer a un restaurante y pensábamos que no llegaríamos a tiempo ya que encima en el primer rápel nos encontramos a una pareja empezando el barranco.



Pero aun así explorando un poco encontramos un destrepe sencillito detrás de unos arboles cerca de el primer rapel y pudimos adelantar a la pareja haciendo que pudiéramos descender este bonito barranco de forma rápida y llegáramos a tiempo a comer, disfrutando así mucho este gran día. 




Esta actividad me ha parecido muy entretenida y perfecta ya que es una combinación no muy larga y puedes hacer de todo un poco en solo una mañana, nosotros lo pasamos muy bien y nos dimos una comilona, sin duda 10 de 10.

Hector

sábado, 21 de febrero de 2026

Travesia COVA FOSCA - Actividad PequeTracalera.

 

A propuesta de servidor realizamos la Cova Fosca con los peque-tracaleteros.

Viendo la predicción del tiempo que nos daba día soleado y SIN viento decidimos confirmar la actividad poniendo como punto de encuentro el cementerio de Vergel.



Del total asistentes nos separamos en dos grupos, lo que hicimos actividad completa (Jordi + Angel ; Bego + Emma + Arika ; Victor ; Josue) y los que dejaron los rapels para otra ocasión ( Raimon + Empar ; Merxe + Leo + Maia ) ya que tienen pendiente el curso de iniciación con el club.



Iniciamos el camino desde los coches a la entrada de la Cova Fosca. En unos 20 min de camino fácil llegamos todos al interior de la cueva. El primer equipo, ya con los arneses puestos iniciamos el descenso sin ningún incidente. Son 4 rapels de 12, 20, 7 y 5 m. Destacar el 3er rapel que es estrecho e incomodo de realizar




El segundo equipo nos acompaño al interior de la cueva para ver las formaciones que hay al inicio del descenso y posteriormente fueron a la salida de la cueva donde nos encontramos, en el interior al final del 4º rapel.




Ya en el exterior de vuelta todos juntos a los coches donde nos despedimos animándonos para juntarnos en breve para más actividades en familia.

domingo, 1 de febrero de 2026

Crónica. Descenso barranco Cova del Pinar (1 febrero 2026)

Ya hacia algún año que tenía en mente descender este barranco. Había visitado varias veces el barranco principal en el que confluye, y hermano mayor, el Rincón del Olvido, pero la Cova del Pinar nunca la había descendido. Así que, viendo que la última crónica de Tracalet de este barranco databa del 2020, planteo su descenso para el próximo domingo 1 de Febrero. Para darle mayor atractivo a la salida y atraer participantes se me ocurre plantear para el mismo día un almuerzo como dios manda en la conocida Venta Nadal, en Penella, que viene casi que de paso, y que nunca defrauda. Todo un acierto. Se unen a la partida: Marilena, Salva, Merxe, Xavier, mi amigo Raúl a quien invito a la salida, y un servidor (Javi). 

Pues eso, lo dicho, que la Venta Nadal nunca defrauda, y siempre está a la altura. Después del descenso nadie se acordará de ir a comer, incluso hay quién asegurará que ni siquiera va a cenar esta noche… Menudo almuerzo nos hemos metido entre pecho y espalda: lomo, panceta, chuletas de cordero, cabritillo, huevos fritos, longanizas, morcillas, y postre !!!… un éxito, señores, conseguido antes del descenso, que iba a quedar en segundo plano. A ver quién es el/la valiente que se mete ahora en el barranco… pechada incluida… Habrá que dejar de remolonear y partir en busca del barranco.

 

Un plato con comida

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Comida en un plato sobre una mesa

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Son alrededor de las 11.45… Llegamos al parquin. No somos los primeros, claro, a estas horas… Un cartel nos anuncia que esta mañana hay batida de jabalí… El cielo está algo cubierto, algo plomizo, pero no llueve, ni amenaza con ello. Arrancamos la subida con todo el trasterío a cuestas. Preveo una cuerda para cada participante, así que todos vamos cargados, y todos tendremos algo de faena. La verdad es que todos llevamos las pilas cargadas debido al atracón de hace un ratito, pero, por otro lado, parece que nos da la sensación de que la subida nos “pesa” un poco más… Nos separan 250 m. de desnivel positivo hasta el puerto del Comptador, luego habrá que ir descendiendo hasta buscar el cauce. Desde allí arriba se avista la serra d’Aitana y su cumbre a la perfección, esplendorosa y dominadora del horizonte, paisaje que nos va a acompañar durante todo el descenso,

hasta los coches.

Un grupo de personas en una montaña

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Un hombre encima de una roca

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.Un hombre en una montaña de roca

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Un grupo de personas en moto en medio de un bosque

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El acceso al primer rápel discurre por una senda no siempre evidente, y que en ocasiones se estrecha y se difumina de forma confusa por la vegetación.  Pronto localizamos la primera reunión. El primer rápel sirve de acceso al rápel estrella, que es el que le sigue, el segundo, de 25 m., 20 de los cuales serán volados, cuya cabecera se sitúa justo encima de la parte superior de la cova del Pinar (que le da el nombre al barranco), y que en voladizo permite contemplar el interior de su abrigo desde el aire.

 Un hombre en una montaña

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Grupo de personas en una montaña

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El resto del barranco constituye una sucesión de rápeles, seis en total, casi encadenados, dándole un carácter vertical al descenso. El último rápel pertenece ya al Rincón del Olvido, que comparte retorno con la Cova del Pinar. No será sino en la base de este último rápel donde nos vayamos a reunir el grupo completo. Aquí nos quitamos los cacharros e iniciamos el retorno, también cuesta arriba, pero con la mitad de desnivel que en la aproximación. 

En unos 20-25 min estamos ya en los coches. A nadie se le ocurre plantear ir a comer (son las 15.30 aprox.), cosa que hubiera sido habitual si no nos hubiéramos metido el voluminoso almuerzo  de la mañana, pero sí ir a tomar una cervecita. Será en Benasau, que viene de camino a Valencia, donde haremos la última parada de la jornada para comentar las mejores jugadas del día y reunirnos de nuevo alrededor de una mesa, por supuesto.

Al final se ha quedado un día estupendo, meteorología incluida, y con una compañía maravillosa, como siempre, la de los amigos de Tracalet.

Javi M.

domingo, 18 de enero de 2026

Crónica. Escalada deportiva en Montesa (18 enero 2026)

Empieza la sección de escalada de Tracalet!!!!

Nuestros estómagos nos dicen que se acerca la hora de comer. Es 10 de enero y un nutrido grupo de tracaleros y tracaleras estamos ultimando el inventario del almacén del club. Decidimos hacer un parón en las tareas para hacer lo que más nos gusta: compartir mesa y mantel. Ya en el bar, hablando con Mario, a quien tengo a mi lado, sobre algunas de nuestras inquietudes e intenciones próximas en cuanto a la nueva modalidad montañera que despierta nuestra atención e interés, la escalada, surge la primera salida tracalera de esta disciplina. Siendo que semanas atrás yo había detectado que varios de nuestros socios y socias también le estaban dando a la escalada, que tengo intención de retomar con mayor determinación que los años anteriores el deporte de la cuerda dinámica, y viendo que Mario también tenía ganas de volver a esta modalidad, decidimos durante la comida plantear una primera salida de escalada deportiva para todos los socios y socias del club. Así, propongo ir a Montesa el domingo de la semana que viene, donde me cercioro de que la lluvia se permitiría una tregua el fin de semana. La de Montesa es una escuela clásica de escalada deportiva de la provincia, muy conocida en el mundillo. Tiene vías deportivas de longitud poco considerable de varios y diferentes niveles, para todos los públicos, no queda demasiado lejos de Valencia para pasar el día, se encuentra en un bonito enclave junto al castillo de la población, la aproximación y retorno desde el coche hasta los sectores es de no más de tres minutos andando, y además, importante, tiene al ladito un pequeño, típico y pintoresco restaurante de la comarca, donde se come, se almuerza y se cena de maravilla; doy fe de ello. El Ramallar se llama el lugar (al restaurante me refiero).

A la salida finalmente se apuntan, además de Mario y un servidor, Raimon y Empar, y Xavier. Mario propone antes de partir hacia Montesa, almorzar en el Ramallar antes de empezar a subir vías. Nadie rechaza la propuesta. Un grupo de personas haciendo gestos con la cara de un hombre

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Con el estómago lleno, como no podía ser de otra forma, cargamos las cuerdas y resto de trastos y andamos hacia las paredes calizas. La zona está bastante concurrida, no somos los únicos que apreciamos el lugar. Era de esperar. Allí nos dividimos en dos cordadas (Mario-Xavier, y Raimon-Empar-Javi), cuyos componentes vamos intercambiando y alternando a lo largo de toda la jornada. Instalamos las primeras vías, fáciles para empezar (IV, IV+). Empar, impaciente, sube a continuación. Se lo pasa pipa, no quiere bajarse de la vía… y quiere repetir !!!!!! Ja, ja, ja… !!!! Raimon sube después, pero baja enseguida…!!!

Después nos vamos alternando y todos vamos subiendo las vías montadas. Algunos probamos a hacerlas “de primero”, para ir calentando, y sintiendo y retomando sensaciones de temporadas anteriores. La mañana va transcurriendo y tras superar el cuarto grado nos atrevemos con el grado siguiente, el V, e incluso con una vía contigua con algún paso apretón que después nos informamos que, según la reseña, resulta ser de sexto grado (VI), en el que ya notamos una diferencia de nivel apreciable respecto al quinto (V). Entre vía y vía va pasando el tiempo, pero como hemos almorzado bastante bien y andamos entretenidos con la actividad, de vía en vía, subiendo, bajando, probando, asegurando, instalando, desinstalando, comentando las jugadas y entresijos de los pasos ... se nos pasa la hora de comer sin enterarnos… 




Imagen que contiene naturaleza, roca, piedra, pájaro

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.Imagen que contiene exterior, montaña, natación, pequeño

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Raimon y Empar marchan de vuelta a casa y nos quedamos Mario, Xavier y yo. Decidimos cambiar de sector y nos vamos el de enfrente, donde además da el sol, cuyo calorcito se agradece, razón por la que la mayoría de escaladores presentes aglutinan sus vías y sus pies (pies de vía). Aquí la cosa cambia, el grado en general es más exigente. Nos vamos primero a los quintos (V, V+), pero están ocupados, así que si queremos seguir escalando vías diferentes tendremos que enfrentarnos a las vías de sexto grado, nivel que ya no dominamos tanto, o nada en mi caso… 

Aún así Mario se enfila sin dudar, “de primero”, a una vía de 6a+, cuyo paso clave no conseguimos superar ninguno de los tres de forma limpia…Y es que personalmente, noto un gran salto de exigencia técnica y de movimientos en la roca entre el 6a y el 6a+, que no creo recordar haber probado en temporadas pasadas… Probamos después con dos vías de 6a: ahora sí, nos merendamos los tres ambas vías !!!!! (toooooooma yaaaaaaaa !!!!!!!) pero no sin esfuerzo titánico, equilibrio y técnica más depurada que nos cuesta desempolvar y aplicar… 


Una persona sentada en una roca

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Volvemos a los quintos de al lado, que ya han quedado liberados, para darnos el gustazo de acabar la jornada (o eso creía yo) disfrutando a lo grande, sin mayores esfuerzos que los invertidos en las vías anteriores, pero ahora con unas vías de V+ totalmente verticales y mantenidas, pero con buenos cazos y pies, que nos hacen gozar de una escalada agradecida, disfrutona. Esta vez Xavier prueba de primero con éxito. Le seguimos después Mario y yo.

Antes de recoger trastos, volvemos a los sextos, a rematar una vía que nos había quedado pendiente porque estaba ocupada. Nos dicen sus anteriores inquilinos que en esta vía sale un 6a, y nos dan alguna pequeña instrucción para el paso clave, que está nada más empezar la vía, a su inicio, abajo. Así que decidimos darle con el resultado final de logro y conquista. Oeeeeeeeeee !!!!!!. Hemos acabado de forma plena y satisfactoria, por la puerta grande, a hombros. No se puede pedir más. A saborear el grado conseguido y la jornada junto a los compañeros.




Imagen rotada de una roca

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Al final nos ha quedado una estupenda, gratificante, entretenida y satisfactoria jornada de escalada deportiva compartida con la mejor compañía, los amigos del club, que nos sirve para abrir la sección tracalera de escalada a la que esperamos que se unan más compañeros y compañeras, y que nos sirve también para ver, después de largo tiempo sin escalar mucho y de forma discontínua, cual es la soltura y habilidad que mostramos en la pared de roca y en qué grado nos movemos en esta disciplina, todo ello para afrontar nuevas vías en un futuro muy próximo que se nos echa encima, esta vez quizá en forma de vías clásicas de varios largos, la modalidad de la escalada que más nos motiva y satisface… No me equivoco: la euforia y motivación que se nos ha despertado habilita el cauce a través del cual planeamos, ya de nuevo en el Ramallar y con la última cerveza, la siguiente actividad: subir al peñón la próxima semana a proposición de Mario, en la que buscaremos una ventana de buen tiempo que nos preste buenas condiciones meteorológicas, necesarias para la actividad. Si, si, señores y señoras, al Peñón de Ifach me refiero, el de Calpe, el de toda la vida, si, con sus considerables 250 m de altura aproximada de pared caliza, repartidos en 6 o 7 largos, con cacharreo incluido en algunos pasos… Aunque no sería la primera vez que lo hoyamos en temporadas anteriores de nuestras vidas deportivas, las vías del Peñón, aún las más sencillas, suponen ahora, al menos para mí, un compromiso considerable, hablar de palabras mayores. Todo un reto. A por él.


Javi M.