domingo, 8 de marzo de 2026

Barranc de SITJAR , Domingo 8 Marzo

 El domingo 8 de marzo el club Tracalet celebró el Día de la Mujer como mejor sabemos hacerlo: con casco, arnés, cuerdas y muchas ganas de pasar un buen día en la montaña. El plan era hacer barranquismo en el barranco del Sitjar, así que por la mañana quedamos en el punto habitual, la rotonda de los Anzuelos.

Allí nos juntamos Marilena, Marina, Merche, Javi y Xavi. Con el material preparado y comentando cómo venía el día —que la verdad estaba algo regular— organizamos las mochilas y salimos rumbo a Beniardá. En el pueblo nos encontramos con Jose, un amigo de Javi que venía desde Torrevieja. Hicimos las presentaciones rápidas y, gracias a que habíamos hecho combinación de coches, la aproximación al barranco fue muy corta y cómoda.



El tiempo estaba bastante gris, pero la temperatura era buena para moverse. Durante el descenso incluso chispeó un poco en algún momento, aunque fue muy suave y apenas nos molestó.


El Sitjar es un barranco bastante agradecido, con varios rapeles bonitos y bastante seguidos, lo que hace que el descenso sea entretenido casi desde el principio. El recorrido alterna tramos más encajados con zonas bastante abiertas desde las que se disfruta mucho del paisaje de la zona. No es un barranco demasiado cerrado, así que durante buena parte del recorrido se tienen buenas vistas y una sensación de espacio que lo hace muy agradable.



Además, es un barranco con bastante vegetación en algunos tramos. Entre la vegetación del cauce y las laderas cercanas aparecen también algunas zarzas que obligan a ir con un poco de cuidado en ciertos pasos. A esto se sumaba que la lluvia de los días anteriores se notaba: en bastantes zonas había algo de barro y las rocas estaban un poco resbaladizas, así que tocó avanzar con algo más de atención.



Entre destrepes y rapeles fuimos bajando poco a poco, disfrutando del recorrido. Los rapeles del Sitjar son de esos que se disfrutan: descensos entretenidos, pasos bien formados y tramos que se encadenan de manera bastante cómoda.


Entre maniobra y maniobra, como siempre, no faltaron las bromas y los comentarios del grupo. Jose se integró enseguida y fue disfrutando del barranco con nosotros, que siempre es buena señal cuando alguien viene por primera vez con el grupo.



Poco a poco el barranco fue abriéndose y nos dimos cuenta de que el descenso estaba llegando a su final. Con la sensación de haber hecho un barranco muy bonito y de haber pasado una buena mañana de montaña, salimos del cauce y recogimos todo el material.


Después tocaba la parte casi igual de importante de cualquier salida del Tracalet: la picaeta final. Así que volvimos a Beniardá y paramos en el bar L’Era para recuperar fuerzas.



Allí nos sacaron unas bravas, unos calamares y varias cosas más para picar. Todo muy sano, por supuesto… jaja. Entre platos al centro, bebida y muchas risas, fuimos repasando el descenso, comentando los rapeles y recordando algún que otro momento en el que las rocas resbalaban más de la cuenta.



Así, entre charla, comida y buen ambiente, terminamos la jornada. Una forma sencilla pero muy buena de celebrar el Día de la Mujer: compartiendo barranco, naturaleza y buen ambiente con la gente del Tracalet.


Marilena, Merche y Marina.