Hoy quedamos para hacer prácticas de cuerda en el Espeleodromo de Vinalesa, sin embargo y contra todo pronóstico el día amaneció lluvioso.
Ante tal fenómeno poco conocido en tierras Valencianas, aunque últimamente más frecuente (será el cambio climático?) decidimos pues almorzar y ver la evolución de la mañana con el estomago bien lleno.
Una vez saciados y bien hidratados, consultamos al oráculo de Sevi que nos confirmo que en Viver no había llovido. Así que pensado y hecho, nos fuimos a descender el barranco de la Chana.
Aparcamos en el circuito de motos, nos equipamos y al lío. Unos rápeles de calentamiento, la rampa con su correspondiente gestión de cuerdas y el fraccionado volado final con las impresionante vistas al rio.


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