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lunes, 22 de julio de 2024

FIN DE SEMANA SAINT VINCENT Y LLECH ( 20 y 21 de Julio)

¡En Benicassim, en Aquarama, la aventura te llama! Esto es lo que hemos oído toda la vida si querías ir a divertirte con toboganes pero, ¿por qué no ir a un parque acuático natural? Pensado y hecho, desde el club Tracalet se propone dirigirse a Prades (Francia) con la excusa de hacer Les Gorgues du Llech el domingo, parque acuático natural repleto de saltos y toboganes que no dejan indiferente, como actividad cortita de una mañana y un plato bien fuerte para el primer día sábado: Les Gorgues du Saint Vincent. Barranco que nunca se olvida, no sólo por lo bonito, sino por su dura aproximación. Su reseña no deja indiferente: 2:30-3:00 horas de aproximación, 5-6 horas de descenso y 30-40 minutos de retorno. Actividad que requiere buen madrugón para acometerlo así que, dicho y hecho, el sábado madrugamos para poder estar a las 7:00h en el parking de inicio de la aproximación. Son aproximadamente unos 1000m de desnivel los que hay que salvar por lo que cada uno lleva su ritmo y nos vemos todos en cabecera.








Alrededor de las 11:30h y tras cambiarnos y pegar un bocado acometemos el descenso Jordi, Alfonso, Iván, Miquel, Félix y Minerva. Las dos primeras cascadas según reseña son evitables pero por seguridad decidimos descenderlas ya que hemos venido a eso, jeje. Según reseña tenemos por delante 38 rápeles de no demasiada longitud a excepción de dos cascadas reseñables: la famosa Cascada de la S (cascada engorgadita con un rápel fraccionado a mitad que le da la forma de “S” y la Gran Cascada Fraccionada en 3 partes con 17, 13 y 45 metros sucesivamente. Tras estas dos cascadas ya llevamos más de 2/3 del barranco hecho pero se va notando el agotamiento en todos, ¡VENGA, YA CASI LO TENEMOS, CHICOS! Unas gominolas, chocolatinas, algo de agua y unos truenos amenazantes e inesperados que acaban siendo cuatro gotas y, tras la Cascada de Anglois estamos fuera. Nuestras caras de satisfacción y agotamiento lo dicen todo porque como dicen: SARNA CON GUSTO NO PICA aunque en esta ocasión ha picado bastante. Ya sólo nos quedan 40 minutos de cómodo retorno al coche para poder beber algo fresco y buscar un lugar donde nos den la tan merecida cena. ¡RETO SUPERADO!


                                                   

Al día siguiente madrugamos también, aunque un poco menos, para poder hacer El Llech de los primeros y no coger delante la gran cantidad de empresas de aventura que sueles encontrar pero nuestro gozo en un pozo: de camino en el coche empieza a tronar y llover cerrándose completamente el cielo. Ya en el parking miramos la previsión y parece que no mejora hasta algo más allá de las 12:00h. Si no tuviésemos que volver a casa esperaríamos pero así decidimos un plan B: desayuno en una Boulangerie, en la que enfrente están montando un mercadito. Tras desayunar y dejar de llover, compramos productos típicos de la zona y regresamos hacia casa pensando ya cuando volver para hacer lo que nos ha quedado pendiente. 


                                                     

Continuará...


By Minerva

martes, 25 de junio de 2024

Barranco de Mátalo



 






























Redacción y fotos Mario


martes, 11 de junio de 2024

Barranco Mascún y Oscuros de Balced


Un fin de semana más el Tracalet se mueve. Esta vez toca hacer una visita a Guara con el objetivo de realizar el descenso del Mascún. Y como guinda del pastel, Oscuros de Balced.


Aunque el Mascún es un barranco más bien de primavera por su régimen de tipo torrencial, este año debido a las lluvias se ha mantenido con buen caudal hasta la fecha elegida: último fin de semana de mayo. De hecho, la previsión con respecto a Oscuros nos marcaba que podría ir alto incluso.


El viernes a primera hora de la tarde, nos ponemos en marcha. Dos coches. Carlos, Minerva y yo (Félix) en uno; y Jordi, Javi Masca y Arturo en el otro. Javi y Sara vendrán por su cuenta y nos reuniremos con ellos al día siguiente. Viaje apacible que nos lleva a Rodellar, donde hemos alquilado un apartamento, en apenas cinco horas.


Durante la cena se perfilan los horarios. Se decide hacer el sábado el barranco Mascún por su longitud y dejar para el domingo Oscuros.


A las siete de la mañana estamos caminando. Aproximación de tres horas según reseña que nosotros la dejamos en dos y media largas. Preciosa en sí misma, totalmente aconsejable como excursión senderista. Consiste en remontar el barranco desde Rodellar hasta coger el camino del despoblado de Otín, para ya ir a buscar el cauce tomando dirección noreste. Realmente espectacular, con un valor paisajístico incalculable y que como único reseñable aparte de su duración, es la cuesta que toca lidiar para llegar a la planicie de Otín. Bosque mediterráneo, sobre terreno kárstico que poca antes  de llegar al cauce nos deja zonas de conglomerado, todo ello rodeado de una exuberante vegetación.


A las 10:00 estamos cambiados y en la cola…así es este barranco. Uno de los más famosos de la península y de los más visitados. Entramos a las 10:40 y empieza la diversión. 

El saltadero de las Lañas. Salto de ocho, salto de dos, rápel de doce y salto de seis. Así, a lo tonto, para empezar. 


                                          

Hemos tenido suerte. Caudal medio y agua cristalina (y fría!). El barranco no ha podido empezar mejor.


Llegamos a las cascadas de Peña Guara. Salto de siete, salto de dos y rápel de doce. Qué disfrute de barranco!


                                          


Un poco de aquatrekking y enseguida estamos en los Oscuros. De lo más bonito que se puede ver en la vida, el cauce se interna en la roca, la cual forma una bóveda de veinte a treinta metros de altura. Y como hace curva, hay una zona donde apenas se ve, lo cual le da otro puntito más de emoción.


Llegamos a los estrechos que como colofón nos coloca en el Pozo Negro. Rápel divertido en el que te has de colar por una ventana en el suelo por donde cae el agua y que te deja al pie de un desfondado donde el ambiente que forma la roca y el agua es indescriptible.


                                              

                         

                                              


Un par de saltos más, un rápel y fuera. Nos toca andar hasta el Caos de Otín donde tres de los compañeros deciden esquivarlo. Los demás a disfrutar de los destrepes, un salto bonito y un par de rápeles más.


                                                  


Y a caminar. Paisaje de nuevo impresionante. Metidos en el cauce con agujas cuyos vértices se encuentran cientos de metros por encima de nuestras cabezas, rapaces sobrevolando el territorio, vegetación exuberante. En un par de horas estamos en Rodellar de nuevo. Y qué pesada se hace la subida hasta el pueblo!


                                               


Tarde de charla y noche de cena. Compartimos momentos del día, hablamos de planes pasados pero sobre todo futuros, y a dormir. Levantados desde las seis, con diez horas de actividad y veintiún kilómetros en el cuerpo no es excusa ligera para acostarse prontito, porque al día siguiente nos esperan los Oscuros del Balced.



                                        


Barranco corto, de media jornada. Pero con una de las aproximaciones más impresionantes que se pueden hacer. Tomemos estas caminatas como parte de la actividad y démosle el valor qu tienen. Desde el parking comienza la subida para en media horita larga plantarse en la misma pared del Balced cientos de metros por encima de su cauce. Con unas vistas dirección norte donde se contempla el gran corte que ha hecho en la sierra este río a lo largo de millones de años y al fondo, se pueden ver los picos nevados del Pirineo sobresaliendo entre todos ellos el Monteperdido. Por pedrera algo incómoda y de manera vertiginosa descendemos al cauce para encontrar un espléndido bosque de ribera por el que hay que caminar ya llaneando veinte minutos más.


Efectivamente va algo alto de caudal, pero totalmente practicable (normal-alto sería lo más correcto). El primer rápel es bajo cascada. No cubre así que sin peligro bajamos al caos donde culebreamos poco a poco. Más estético que deportivo, el barranco se nos va ofreciendo de manera amable. La pimienta la pone el ambiente. El rugir del agua, el juego de luces, los pasos entre las rocas. Es una experiencia tan sobrecogedora a veces que resulta complicada de describir. Llegamos al sifón que se pasa sin problemas y nos deja en los estrechos. Paredes que casi llegan a tocarse y nosotros encajados allí dentro, cientros de metros de roca por encima. 


               

El último rápel nos muestra la realidad del caudal. Tenemos movimiento a evitar. No te puedes quedar dormido si no quieres pasar un mal rato. Bajo primero a comprobarlo haciendo un rápel pendular. Salto a un metro de la superficie soltando la cuerda e impulsándome lejos. Y aviso: OJO, AL LORO!! Unos deciden saltar, otros montan un desviador recuperable. 


              


Un poquito más de caminar y nadar ya por cauce abierto y sin dificultad. 


                                



Y el retorno, media hora larga cuesta arriba que se hace algo pesado por el cansancio ya acumulado. Ayuda la sombra puesto que estamos rodeados de bosque.


                                       

En los coches ya, nos cambiamos y damos un bocado rápido. Volvemos a casa con un buen sabor de boca. 


Grandes!!

sábado, 1 de abril de 2023

Barranco Pariderilla (Cortes de Pallas)

Se trata del único descenso ubicado en los dominios del embalse del Naranjero. Localizado en una de las zonas más apartadas de la Muela de Cortes. 

Vista Aérea del Barranco
Se configura como un torrente seco cuyo único aporte lo ofrece la fuente de la Pariderilla, un modesto humedal que apenas riega con un hilillo de agua la cuenca y que se filtra bastante antes de nuestro tramo deportivo, resurgiendo tímidamente en la base del segundo rápel de 32. 
La pista que utilizaremos para acceder, suponemos que tenía como finalidad llegar a esta fuente por ser una zona donde el agua debía ser codiciada. En su conjunto, la actividad se desarrolla en un enclave geológico de primer orden, con el Pico de la Matrona dominando el embalse. El barranco atraviesa a cuchillo el paisaje tabular de la Muela de Cortes, ofreciendo rápeles de gran belleza y espectacularidad con el embalse del Naranjero de fondo. La actividad en su conjunto bien vale la pena programar si se está buscando algo nuevo en la zona. Por contra, la vegetación espinosa característica de esta sierra y su aislamiento nos obligará a ir con pantalones largos y guantes, si no queremos que el retorno se convierta en un calvario.
Acceso (30 min)
Desde Cortes, tomar la carretera CV-428 y a unos 650 mts, tomar el desvío del camino de Otonel (dcha). Continuar por esta carretera durante 7,7 kilómetros hasta llegar a una curva a la derecha de donde sale una pista forestal (posible valla) que transcurre por el interior de una zona que está siendo reforestada. En este punto dejaremos el coche. Continuar por la pista, ya caminando, que en su primera parte está todavía en uso. Continuar por un segundo tramo abandonado, pero que sigue siendo muy evidente y que baja hasta las inmediaciones de la Fuente de la Pariderilla. Antes de llegar al final de la pista, en una curva a la derecha (1.000 metros desde el coche), parte a la izquierda una loma bien definida que desciende y conforma el límite hidrográfico izquierdo del barranco (hay una fita en la pista). Abandonaremos la pista y continuaremos por la loma hasta llegar a una primera cresta rocosa y punto más alto. Desde este punto, bajar y buscar la torrentera de la izquierda, buscando una traza en dirección oeste que a los pocos metros nos conecta con el cauce. Una vez en él, nos encontraremos con el primer rápel de 12 metros.
Retorno (1h 30 min)
Tras el último rápel, a unos 40 metros salir por la izquierda (fita) en busca de un canal seco y evidente con predominante dirección SO. Subiremos por el canal, siguiendo los hitos buscando el camino más fácil. La canal va ascendiendo y se va acercando a una pared (derecha). Al poco superaremos un resalte de unos 15 metros mediante una trepada sencilla (derecha). 
Continuaremos por el canal siguiendo las fitas y restos de trazas y bordearemos unos grandes bloques por la derecha. Seguiremos subiendo, superando un par de losas inclinadas hasta llegar a los pies de otro muro rocoso (derecha). Lo bordearemos siguiendo el canal que posteriormente se ensancha para seguir ascendiendo entre dos fajas rocosas. Dejaremos unos grandes bloques cuadriformes a nuestra izquierda y seguiremos subiendo hasta ver un gran bloque con una fita. Seguiremos 15 metros más y buscaremos unos hitos que nos llevan hacia la izquierda fuera del canal (cota 385 metros). 
La senda sigue ahora dirección SE, adentrándose en la vegetación. Seguiremos por las trazas de senda, en dirección a la base de las paredes para posteriormente bordearlas por su cara Este. Desde las paredes continuaremos por un tramo de suelo rocoso que desciende hacia una vaguada buscando el punto donde intersecta una faja rocosa. Aquí encontraremos una antigua valla metálica. La bordearemos por debajo y la cruzaremos en las proximidades de una pared. Desde aquí, ascenderemos por la canal bordeando la faja rocosa primero
hacia la derecha y continuaremos siguiendo unos hitos, mediante una travesía moderadamente expuesta pero sencilla que gira a la izquierda y supera la faja. Buscaremos unos pinos característicos hasta llegar a su base. Desde aquí podremos ya divisar los otros pinos que marcan el inicio del descenso deportivo. 

Croquis del retorno
Continuaremos por la izquierda siguiendo el borde superior de la faja hasta llegar a un tronco en el suelo que nos servirá de pasarela. Continuaremos en dirección a los pinos hasta llegar al canal que nos sirvió de acceso. A partir de aquí, remontaremos siguiendo el mismo camino que recorrimos durante el acceso.
Descenso (2h 30min)
El descenso se desarrolla a favor de un torrente seco que surca las peculiares fajas características de la Muela de Cortes y Macizo del Caroig. El barranco comienza antes de llegar al cauce de la Pariderilla propiamente dicho, a través de un afluente en el que ya podremos hacer tres rápeles, todos ellos destrepables y que posteriormente remontaremos durante el retorno. 
El primero de ellos, de 12 metros podremos salvarlo por la derecha. Continuaremos por el cauce que al poco presenta un nuevo rápel de 8 metros (dcha) que se puede destrepar por la izquierda. Seguiremos hasta conectar con una canal que viene por la izquierda. 
Al poco, encontraremos un nuevo rápel de 8 metros que podemos destrepar sin muchos problemas y continuaremos hasta que veamos a lo lejos unos pinos característicos que sirven de referencia del inicio de la parte deportiva. Continuar hasta llegar a ellos. Tras unos resaltes rocosos de poca entidad llegaremos al primer rápel de 16 metros (existe un pasamanos de acceso) conformado por una reunión en Y. Este rápel nos conecta, tras un resalte de 6 metros, con el Barranco de la Pariderilla, a la altura de un pasillo amplio pero de altas paredes. En seguida nos encontraremos con un pequeño rápel de 6 metros en un árbol. Continuaremos por el pasillo y superaremos una valla metálica gracias a una cuerda atada a un árbol (izda). 
El pasillo termina y las paredes se separan para dar paso a un tramo de cauce abierto. Al poco, superaremos un R10 y continuaremos por un tramo donde abundan las gravas hasta llegar a un pequeño circo de paredes estratificadas. Bajaremos por un un R7 y continuaremos por el cauce hasta que vuelve a estrechar. La vegetación acumulada nos obliga a buscar un paso por la derecha hasta llegar al inicio de la siguiente dificultad. Un R10 (izda) nos aproxima a la primera vertical de 32 metros. Encontraremos la reunión a la izquierda, conformada por una Y con cadenas. Se trata de un bonito rápel totalmente aéreo que desciende por las paredes extraplomadas de esta imponente faja rocosa, mientras disfrutamos de las vistas del pantano. Una vez en su base, continuaremos en busca de un R5 ubicado en una garrofera a la derecha. Enseguida nos acercaremos al siguiente gran rápel. Dos anillas nos ayudarán a aproximarnos con seguridad a la primera vertical de 44 metros fraccionada. 
Un R12 nos permitirá rapelar hasta la reunión de un R32 totalmente aéreo. Aunque la reunión es cómoda, habrá que estar atentos a los roces, ya que nada más salir la cuerda se encontrará apoyando en una roca bastante angulosa (proteger). Después de eso, disfrutaremos de 30 metros de descenso totalmente aéreo que nos permitirá superar esta espectacular faja rocosa, donde las paredes se alejan hasta dejarnos en mitad de la nada. Una vez abajo, un pequeño charco evidencia las filtraciones de la fuente de la Pariderilla. Seguiremos caminando hasta llegar a la última dificultad importante, un R16 al cual accederemos mediante un pasamanos de 12 metros que parte desde una reunión ubicada en un bloque de grandes dimensiones (izda). 
El rápel, que presenta unos pequeños goteos, tiene un importante extraplomo a los pocos metros y nos deja en una pequeña badina sorteable. Desde aquí, por la derecha accederemos al último rápel, un R10 que nos vuelve a dejar en el cauce. Tras descender por unos pequeños resaltes, llegaremos a las inmediaciones del embalse del Naranjero. Desde aquí buscaremos a nuestra izquierda los hitos indicativos de la salida.
Resumen
Cotación: V4 A1 III
Cota acceso: 510 mts
Cota Fin: 250
Desnivel: 260 mts
Acceso: 30 min
Descenso: 2h 30 min
Retorno: 1h 30 min
Cuerdas: 2x35
Instalaciones: parabolts de 10 mm y algún natural
Combinación de coches: no
Observaciones: Se recomienda llevar pantalones largos y guantes de cuero para evitar la vegetación espinosa. Existe la posibilidad de volver por el embalse del Naranjero, atravesando el túnel y siguiendo la carretera que lleva hasta el barranco de Otonel. No obstante, dado que el nivel del embalse es muy variable y que la combinación de coches es larga, no se recomienda. Recientemente (Marzo 23) hemos observado trabajos de reforestación que afectan a la pista de acceso por lo cual esta queda dentro de un vallado. 

Redacción y reseña: Mario

lunes, 8 de agosto de 2022

Barranquismo en Bujaruelo - Gabieto Inferior, Navarros y Otal

Gabieto Inferior

Tras el día anterior, un tanto accidentado, propongo a Marc afrontar el Gabieto, barranco al que ya tenía echado el ojo desde hacía algunas temporadas. El Gabieto es un afluente de carácter alpino que tributa sus aguas al Ara por su margen izquierdo, a la altura de la zona de acampada de Bujaruelo. Jordi decide no realizar actividad, por prudencia, para no perjudicar su lesión en la pierna tras el golpe en la jornada anterior, en el último tramo de la garganta de Ordiso. Buena decisión.
El Gabieto consta de dos partes diferenciadas, una superior menos acuática y otrainferior con mayor caudal y más deportiva. El barranco es abierto, con carácter arrampado y poco excavado, no permitiendo la concentración de caudal (salvo en algún punto aislado que la línea de rápel evita). Posibles escapes que se pueden intuir durante el descenso reducen el compromiso de la actividad. Las instalaciones son un tanto precarias (clavos y spits, cordinos y cintajos viejos). El caudal era bajo, debido a que apenas debería de quedar nieve en la cuencasuperior de aportación de agua.

Siendo que no llevábamos cuerda de longitud suficiente para afrontar el mayor de los rápeles de la parte superior y el excesivo peso de nuestras mochilas, y, todo sea dicho, el cansancio acumulado sumado a mis problemas de espalda, decidimos entrar al barranco a la altura del afluente derecho (Grau de Gabieto), evitando así dicho tramo superior del descenso, “pechada” de 45 minutos incluida. Agradecer en este punto de la crónica el sobreesfuerzo llevado a cabo por Marc en favor de mi espalda, al portar en su mochila el material de instalación (que pesa un huevo, pero que resulta muy recomendable llevar debido a la precariedad de las instalaciones y anclajes del barranco) y la cuerda utilizada para recuperar.
Tras la parada en el horno de Broto para comprar las viandas, y también en el bar para desayunar, llegamos a San Nicolás de Bujaruelo pasadas las 9.00. Cielo totalmente despejado con 11º de temperatura (bastante fresquita comparada con los 35º al retornar al aparcamiento). Iniciamos la aproximación a las 10.00 de la mañana. La “pateada” nos cuesta una hora, incluyendo 45 minutos de fuerte pendiente que no perdona, aunque en estas fechas se agradece que prácticamente toda la aproximación discurra por el interior del bosque. El sendero, en principio, no tiene pérdida (aunque llevábamos un track), y te deja justo debajo de la confluencia del Gabieto con el afluente. Soltamos el lastre que suponía el peso de nuestras mochilas, contemplamos el entorno para después comentar las impresiones que nos produce, tomamos un pequeño respiro para comer algo y rápidamente nos enfundamos el neopreno.
El descenso transcurre sin percances ni problemas. Tanto para Marc como para mí, esta era la primera vez que descendíamos el Gabieto, razón que nos conduce a afrontar la actividad con prudencia, y sobre todo, “con mucho cuidado” y “buena letra”. Únicamente resaltar la dificultad en alguna recuperación de cuerdas, debido a la ubicación de las instalaciones. Cuidado también con algún roce a la salida de algunos rápeles. Los rápeles se suceden de forma continuada entre tramos de destrepes.
Tras dos horas y media de descenso, a las 14.00, llegamos a la base del último rápel. Plegamos las cuerdas y sin quitarnos el equipo marchamos sin demora hacia el aparcamiento, donde Jordi nos recibe alegremente, al que agradecemos también agradecemos su colaboración al ofrecerse a llevarnos y traernos a Marc y a mí.

Garganta de los Navarros

En esta ocasión coincidimos Jordi, Javi y yo (Marc) donde planteamos unos días de actividad barranquista principalmente en la cuenca del rio ara. Aunque nos consideramos como el tipo de perfil de barranquista cauto y con mucho respeto a las aguas vivas, planteamos la actividad de la garganta de los navarros ya que aparentemente el caudal era bajo y hacía accesible esta actividad. Así que, después de mucho indagar en redes sociales, de controlar meticulosamente durante 10 dias el caudal del Ara en el SAI de Boltaña y de estudiar los pasos claves decidimos adentrarnos en este descenso.
La jornada del descenso el medidor del Sai de Boltaña estaba a 1,9 m 3 /s y llevaba tendencia descendente. Accedimos a la garganta desde el puente del parking de las basuras, pero no nos hizo falta rapelar. La carretera se hace puente ya que hay una especie de afluente en la izquierda orográfica, como dicho afluente estaba seco, simplemente bordeando la valla pudimos descender a pie por debajo del puente hasta el rio.
El descenso consistió en la mayoría de ocasiones en evitar los movimientos de agua, así que los primeros metros de la garganta trazábamos nuestro avance por el río en las zonas con menos corriente, cruzando de derecha a izquierda el caudal buscando el mejor itinerario. Esta parte de la garganta es relativamente ancha hasta que llegamos al primer rapel.
Desde el inicio del pasamanos de acceso al primer rapel en la derecha orográfica, es donde empieza la fiesta y entiendes porque tiene renombre este descenso. El caudal se canaliza en una especie de canalón donde el rugir del agua y el salto del caño de agua impactando ferozmente contra la pared hace poner en alerta a cualquier barranquista. En este caso, es solo una alarma despertador, puesto que el rapel transcurre por la derecha orográfica fuera del chorro y por tanto del peligro. Aunque la recepción de este rapel es buena, recomendamos atención ya que la base de piedra está mojada y un despiste o resbalón hacia el caño de agua puede ser fatal.
El segundo rapel también situado en la derecha orográfica y lo afrontamos sin complicaciones. La famosa contra que se forma en la poza de recepción de este rapel estaba inactiva, con lo que no supuso ningún contratiempo.
A continuación, siempre en la derecha orográfica encontramos un cable de hierro en forma de pasamanos de unos 10 ml, que nos deja en el inicio del famoso pasamanos de unos 35 metros, el cual no está instalado. Informar que en el cable de acero el caudal estaba muy alejado, al igual que en el pasamanos que montamos que el agua estaría a unos dos metros por debajo de nuestros pies. Ojo con el pasamanos, pues resbala bastante la piedra (aunque en nuestro caso estaba seca) y los puntos intermedios están en ocasiones alejados unos de otros (con lo que se recomienda extremar la precaución en este punto). Una vez acabado el pasamanos instalado con precisión por Javi, tocaba realizar un salto a la poza. En esta poza se apreciaba una contra no muy marcada, que saltando en el punto justo no representaba problema alguno.
A continuación, afrontamos unos cuantos rápidos y resaltes que con precaución y algún salto en plancha que otro se superaron sin problemas. Al final de los rápidos hay una instalación a la izquierda orográfica antes de que el barranco haga un giro hacia la derecha. En este punto nos aseguramos para avanzar con seguridad (nosotros tocábamos pie) ya que en el giro se encuentra un resalte con un rebufo remarcable. Para pasar este punto hay dos alternativas, por la izquierda una cuerda naranja que tras una trepada de unos dos metros te permite avanzar por la piedra y saltar a la poza evitando el peligro, o por la derecha un pasamanos lateral que supera el rebufo y acaba en un rapel justo después del rebufo donde la vena principal te saca del peligro. Ambos elementos, intentan evitar el rebufo final del  descenso, el cual a nuestro juicio estaba activo y podía representar un peligro. La tercera opción y quizás solo apta para expertos en aguas vivas, sería saltar a la poza por delante del rebufo en plancha, con la esperanza de ser sacado por la vena principal.
Una vez superado este punto el cual nosotros decidimos simplemente hacer la trepada por la cuerda fija y saltar a zona segura evitando así cualquier complicación, dimos por concluido el descenso.
El retorno sale en la izquierda orográfica por una senda entre árboles en una zona de piedra que se asemeja al de una playa.
Finalmente recalcar que aunque el caudal estaba considerado como bajo es un descenso de aguas vivas, donde se deben saber interpretar los movimientos y usar las técnicas adecuadas.

Barranco de Otal

En el episodio de hoy, los tres mosqueteros de la cofradía del 8 empotrado se enfrentan al chienemigo Barranco de Otal.
Su primera defensa fue colocarnos una subida monótona y zigzagueante para que renunciáramos a nuestro ataque. Pero los mosqueteros ávidos de experiencia ya habíamos  repasado las cuerdas necesarias y distribuido el peso entre los 3 petates para no desgastarnos en exceso. A continuación, Otal fue ayudado por Lorenzo con el fin de impedir el asedio bajo un intento de abrasar de calor a los portadores de ferralla. Por suerte como la planificación era excelente ya estábamos prevenidos para evitar el sol.
A las 11, estábamos ya equipándonos para iniciar el descenso. Aunque parecía que nuestro éxito era cercano, no se podía subestimar el poder de nuestro enemigo. En el primer rapel, nos intentaron confundir entre salto o rapel. Como la poza estaba en sombra no se podía apreciar la profundidad. Para no caer en la trampa, los mosqueteros repelaron y evitaron una lesión de piernas.
En el segundo rapel, la sorpresa llegó por la fuerza del activo principal que quizás por prevención decidimos evitar excepto uno de los mosqueteros que usó la estocada del 8 en vertaco demostrando a Otal que la cofradía del 8 sabia a lo que venía. Seguimos avanzado en nuestro asedio, entre resaltes y destrepes hasta encontrarnos con una sucesión de rapeles, que nos confundían e intentaban desorientarnos para no saber en que punto estábamos del asedio.
Hemos de decir que Otal contaba con un aliado muy potente, el Agua helada, que hacía menguar las fuerzas de la cofradía del 8. Poco a poco, y siguiendo la técnica de la paciencia buriladora, conseguimos avanzar hasta el rapel de la acequia. Tras valorar decidimos estratégicamente bajarlo por la reunión de la derecha orográfica, lo que hacia enfrentarnos directamente al activo. Uno de los mosqueteros desenvainó el 8 en rápido, propiciando un buen ataque y mermando así las fuerzas de Otal.
Después llegamos a un pasamanos ya montado en fijo que revisamos las cuerdas por si era una trampa, para después instalar la cabecera en este caso desembragable por si detrás del tronco en la poza de recepción aguardaba algún tipo de emboscada.
Después de un salto, realizamos los dos últimos rapeles donde dimos por asediado el barranco de Otal. No obstante, la cofradía del 8 no bajaba la guadia ya que sabía que Otal podía tener aliados muy peligrosos como Ordiso.
Por suerte, en el valle ya corrían rumores de los éxitos de la cofradía y Ordiso no se mostró bravo. No obstante, sí nos encontramos un par de emboscadas donde incluso un mosquetero resultó herido por golpe en la pierna. Una vez en el puente de Oncins, y después de hacer los saltos de rigor y celebraciones pertinentes, secamos los 8 y los guardamos en las sacas para la próxima aventura.

domingo, 3 de abril de 2022

Barranco Turche

Ver las fotos de verano de 2021 (http://www.tracalet.es/2021/07/barranco-del-turche-y-comida-de-verano.html) te hacen consciente de lo que “cambia el cuento” cuando un barranco modifica significativamente su caudal.
Signo de la casa, qué quieres que te diga, mejor madrugar y aprovechar el día. Quedamos a las 8 pero a las 7.40 ya tomábamos café previo a la actividad Mario, Salva y yo (Víctor).
Tras las importantes lluvias acaecidas en la Comunidad Valenciana y resto del Levante durante marzo de 2022, muchos barrancos secos o casi secos están activos o “muy activos” y era el momento de disfrutar del Turche.
Como queríamos valorarlo entero dejamos el coche abajo e hicimos el track de subida que te lleva por la marginal izquierda (barranco visto de arriba hacia abajo) hasta la cabecera. Sólo viendo el estado de la zona recreativa de la última poza uno se hace consciente de la cantidad de metros cúbicos que pasaron por ahí para generar semejante estropicio.

Así nos recibía el barranco, precioso y sin gente. A ritmo de Mario (que no es moco de pavo) llegamos a la cabecera, nos equipamos y empezamos.
Ya el primer rápel aventuraba lo que iba a ser el descenso. Una realidad totalmente distinta a la que suele caracterizar a este barranco: agua como para llevar cuidado no dar un traspié y revisar las instalaciones porque esto nunca se había puesto así.
Afortunadamente el pasamanos estaba bien, salvo un punto que se movía un poco. Es para felicitar por el reequipamiento porque aunque todo es mejorable, que las instalaciones estuvieran “en su sitio” ya tiene mucho mérito después de lo que ha caído.
Luego destrepes y caminar por el lecho de un río que ha cambiado mucho. En varios puntos era como hacer un barranco nuevo.
 Restos de troncos y elementos movidos por la corriente que en ocasiones dificultan el paso. Sifón evitable y cuevas bonitas y funcionales como estamos acostumbrados.
Saltos revisados y disfrutados. Afortunadamente operativos al 100%. Cabe destacar el estupor con el que nos miraban un par de paseantes por el lugar… Desde aquí transmitirles que estamos bien… algo locos… pero bien.
Buen día, buen barranco y mejor compañía. Aunque ya te lo he dicho, lo repito aquí, gracias Mario por la docencia y la paciencia. Para quien no lo haya hecho, ir con Mario a descender un barranco es como ir con Zidane a echar un partidito de amiguetes. No puede ir mejor.
¡Hasta el siguiente!

Redacción: Víctor
Fotos: Mario