domingo, 11 de abril de 2021

Avenc de les Violetes

En un principio pretendíamos ir a la sima Aldaya, desde esta nuestra primera intención pasamos a querer visitar la Sima Pablo Puchol y desde aquí a ir a visitar el Avenc de les Violetes.
Al final cinco intrépidos espeleólogos nos decidimos a vivir la aventura de un domingo espeleológico, eso sí cada uno con sus inquietudes para ese día, las mías ver si me libraba de las tareas del montaje y desmontaje de la instalación de la cavidad. Ya que a mí edad uno se tiene que reserbar.
Dado el interés “repetitivo” de los espeleólogos que me acompañaban, en instalar y desinstalar, decidí visitar esta cavidad en lugar de la prevista, dado el alto número de instalaciones que hacían falta para visitarla.
Una vez reunidos todos en la zona de aparcamiento, almorzamos sin demora una exquisita tortilla de calabacín con patatas que nos había preparado Estela, repartimos las tareas y el material para poder visitar la cavidad y pertrechados con todo lo necesario nos dirigimos a la boca de esta.

Dicen que “la confianza mata al torero” y un poco así nos pasó. Como yo, ya conocía la ubicación de la cavidad, ni GPS ni Wikiloc ni nada que se le pareciera, haya que nos vamos conversando y riendo sobre cosas varias, pero ….. la vegetación no estaba como hace ya casi veinte años, lo que yo recordaba como matorrales, ahora era un bosque frondoso de pequeños arboles por lo que la panorámica de la zona se perdía. Que si por aquí…., que si por allá…, que aquí hay un mojón…, que esto parece una senda…., aquí hay un poste indicativo…., al final dimos con ella, no sin antes dar un par de vueltas.
Los “noveles” instaladores inician su tarea bajo mi atenta supervisión y uno detrás de otro van siendo instalados y descendidos los pozos de la cavidad (vía clásica). Llegados al lugar previsto, tomamos un bocado y sin perdida de tiempo iniciamos la ascensión y desinstalación. A eso de la 6,30 de la tarde ya estamos todos en la boca. Revisamos material, plegamos cuerdas y sin dilación alguna marchamos hacia los vehículos. Una picadita, nos cambiamos y a ver si hay suerte y encontramos algo abierto en Barx, para tomar una cervecita, pero no fue posible. Dejamos a nuestra compañera Aroa en la Drova, lugar donde estaba pasando el fin de semana y el resto a merendar y tomar unas bebidas a una hamburguesería en Gandía.
Nos despedimos de nuestro compañero Jordi y hacia casa. Un domingo para repetir donde cada uno de los asistentes encontró lo que iba buscando o al menos yo sí que lo encontré.
Lo mejor de todo que poco a poco vamos metiendo a nuestro compañero Jordi en el “lado oscuro” de la actividad.
Asistimos a la actividad, Aroa, Estela, Marc, Jordi y Pimpollo.
Por si alguien no se cree que Jordi se esta pasando al lado oscuro de “Tracalet”

Redacción: Pimpollo
Fotos: Todos

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