sábado, 29 de octubre de 2016

Barranquismo en Mallorca

Se había planteado viajar a Mallorca para entrar en la cueva de Pas de Vallgornera, habíamos solicitado permisos con un año de antelación pero unos días antes de viajar nos enteramos que el nuevo gobierno mallorquín había prohibido la entrada a la cueva, con todo ya planificado no nos íbamos a echar atrás y seria unos días de barranquismo.

Nos fuimos desplazando a la isla cada uno dependiendo de su disponibilidad, íbamos acudiendo a la casa que teníamos reservada en la población de Inca, preciosa mansión típica mallorquina digna de los participantes de la actividad.
















Nos dividimos en dos grupos para realizar actividades, el primero compuesto por Albert, Carlos, Jorge, Carmina, María, Borja y Fernando, el segundo por Vicente, Mario, Andrés, Loli y yo, Jose Angel.

En esta crónica narraré las actividades del segundo grupo, donde estaba integrado.

Sábado 29 de Octubre
Habíamos quedado en hacer este primer día el barranco de Biniaraix, madrugamos para acudir a la población del mismo nombre, punto de partida de la actividad, antes habíamos quedado para incorporar dos personas más al grupo, Damon y Juanfran, dos integrantes del grupo Balearik Team con los que pasamos el día.

Una vez en Biniaraix cogimos la senda de aproximación, una bonita senda escalonada y empedrada, en plena sierra de Tramontana, sus magníficas vistas y conversación con nuestros amigos hizo que su ascensión no se hiciera tan larga.







Una vez llegados al punto de entrada al barranco pegamos un bocado y no pusimos los neoprenos, Damon y Juanfran nos fueron guiando durante el descenso ya que como buenos barranquistas mallorquines habían realizado varias veces.

Se dejaba notar el periodo de falta de lluvias por el que estamos pasando pero teníamos agua en todas las pozas, el descenso era muy entretenido que junto con el ambiente de alegría que tenía el grupo hizo que fuera genial, risas y más risas, especialmente en alguno de los rapeles en los que había que realizar alguna maniobra de escape de una poza en la que ninguno queríamos caer.











Una vez terminado el descenso había que retornar por la misma senda por la que habíamos accedido a la cabecera, pero esta vez íbamos a hacer una parada técnica en un restaurante en plena montaña donde nos íbamos a tomar algo y seguir ensalzando los vínculos de amistad de los nuevos y viejos amigos.

Tras este paro continuamos descendiendo la senda hasta regresar al punto de partida donde estaban los coches, fuimos en busca de algún sitio donde reponer las fuerzas con la gastronomía típica de Mallorca y seguir uniendo aún más los lazos de amistad con nuevos componentes del Balearik Team y vaya si los unimos, jajaja, que no harán unas cuantas cervezas.

Con toda nuestra pena tuvimos que dar fin al día y volver a casa, sin no antes agradecer a nuestros compañeros de la isla el trato y compañía que nos habían brindado.
Gracias Damon, gracias Juanfran, gracias Balearik Team, esperamos que pronto nos podamos volver a juntar y pasar un día como este.


Video de Biniaraix realizado por el Team Balearik.

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Domingo 30 de Octubre
Madrugamos bastante, era día de una larga actividad, íbamos a descender el Gorg dels Diners, esta vez en compañía de nuestra amiga Nanis, Barranquera Team.

Este barranco nace en la cara norte del pico de Puig, es el que más desnivel tiene de Mallorca, unos 750 metros, con más cantidad caídas, unas 25 y una longitud de 6 km, es de carácter seco a excepción de un gorg de agua permanente.

Esta vez íbamos a realizar combinación de vehículos, nos acercamos hasta cala Tuent, donde íbamos a dejar el coche de salida y subimos por la sinuosa carretera que sube de Sa Calobra, en el punto indicado dejamos el coche y comenzamos a andar hasta la cabecera del barranco, la mañana era más fría que la anterior pero pronto entraríamos en calor.

Como el barranco era largo fuimos dando alegría a nuestro avance, no queríamos que se nos hiciera de noche.










Íbamos disfrutando del descenso, rapeles, destrepes, sus zonas abiertas con una exuberante vegetación, sus zonas engorgadas, en una de las cuales encontramos una curiosidad, un doble giro en Z que nos sorprendió, caprichos del agua.

Otro de los puntos de interés era un gorg de agua permanente que tras bajar hasta él rapelando se cruzaba por unos pasamanos que algún individuo se había entretenido en cortar varios tramos. Mario abrió paso y tras rebasar el gorg instaló un guiado por el que el resto bajamos.

El siguiente rapel también era uno de los puntos destacados del descenso, el Salt des Niu des Voltor, un salto de 37 metros fraccionado, 12 y 25, su reunión es un pequeño gorg que parece un nido, donde entran dos personas, de ahí su nombre.

Unos cuantos rapeles y destrepes mas y poco tiempo después vimos que el descenso llegaba a su fin, nos había costado menos de lo que pensábamos, era momento de buscar algún sitio para comer, continuamos hasta Cala Tuent y entramos a comer a El Vergeret, nos sentamos en su terraza desde la que disfrutamos de sus magníficas vistas.





Lunes 31 de Octubre
Para culminar esta salida realizamos el barranco de Na Mora, uno de los más recomendados de la isla, un descenso de 1500 metros de longitud y 120 de desnivel, es muy completo, destrepes, rapeles, saltos, toboganes, zonas engorgadas, oscuros y para culminar, su salida directa al mar.

Nos acercamos hasta el mirador de Ses Barques desde el que bajamos por una pista hasta encontrar Balitx d´Avall, una finca que se dedica al agroturismo, en la que en sus proximidades nos encontramos la entrada al barranco.

Nos ponemos los neoprenos y comenzamos su descenso, los rapeles no son altos, vamos dejando las cuerdas instaladas en fijo ya que remontaremos todo el barranco, nos va gustando mucho el descenso, está bien formado, vamos alternado zonas engorgadas con un par de zonas abiertas, encontramos algunas surgencias, hasta llegar a una donde se encuentra su afluente, una de las zonas por la que se sale del barranco.











A partir de aquí continua siendo engorgado, incluso con una zona de oscuros, de unos 15 metros, que encontramos tras un papel, no es preciso ponernos los frontales, como no son muy largos la luz que entra por ambos lados.











Al salir de estos oscuros vamos llegando a la zona final, unos rapeles más y un pasillo nos dejan en unas badinas que sorprendentemente pasan a ser completamente trasparentes, fijándonos en las paredes vemos unas cuantas lapas, lo que nos hace pensar que ya hemos llegado a la zona hasta donde a veces entra el mar, tras un par de curvas encontramos nos encontramos a gente en vaqueros, ¿por dónde han llegado?, ellos se sorprenden igual que nosotros, nadie esperaba encontrar gente en un sitio tan inaccesible como este, tras hablar con ellos no dicen que habían llegado en barco y que habíamos llegado a los meandros que dan paso al mar.

Dejamos todas nuestras cosas y de un salto volvemos a entrar en el agua, nadamos  entre paredes que cada vez se van ensanchando más y llegamos a una zona desde la que se ve el mar abierto y el velero con el que habían venido la gente que habíamos encontrado, es espectacular, la calma del agua, su color azul turquesa, disfrutamos del momento.



De vuelta a la salida del barranco nos damos cuenta de que hay unas medusas diminutas, incluso en la última badina, no nos habíamos dado cuenta antes, había que tener cuidado, no queremos que nos piquen, pero Loli se lleva un pequeño chispazo en la mano de una de ellas.

Después de comer algo tocaba retornar, había que ir remontando el barranco, cada uno de los rapeles y destrepes  había que volver a subirlos, tocaba yumar, nos pusimos manos a la obra y Mario y yo fuimos recogiendo cuerdas, todos coincidimos en que las instalaciones no estaban en el mejor sitio para subir, mucho roce y malas posiciones pero era la única forma de salir del barranco.










Una vez remontado el barranco nos inunda la alegría de haber hecho una actividad que nos ha gustado a todos y nos deja con ganas de volver en otra ocasión, pero a ser posible que sea con un barquito esperándonos a la salida del barranco para no tener que remontarlo.


Ahora vuelta a casa, cena y preparar las cosas para volver a Valencia al día siguiente, nos quedamos con la sensación de haber disfrutado muchísimo en Mallorca, los descensos realizados y con ganas de volver a esta encantadora isla.










Redacción: Jose Angel

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