sábado, 6 de febrero de 2016

Ferrata Fuente Godalla. Tirolina de 70m..

Esta vez nos desplazamos a la localidad de Enguera para realizar la ferrata, de reciente construcción, Fuente Godalla.

Quedamos en el pueblo de Enguera con Maxi, mi compañero de trabajo. Lo primero que hace es llevarnos de ruta gastronómica. No podemos empezar una actividad sin antes llenar el buche. Nos lleva al Salón Horóscopo, antigua discoteca. Pedazo de bocadillos que nos sacaron, menos mal que pedimos solo medio, y este ya era media barra de pan.

Después del cafecito, llegamos al parking de la ferrata, junto a la Fuente La Mota. Preparamos bártulos y empezamos a andar diez minutos que es lo que nos cuesta llegar al inicio de la ferrata. Maxi nos acompaña y hacemos la foto de grupo.


Iniciamos la ferrata con un pequeño espolón no muy vertical, para continuar con un paso horizontal bastante largo que nos lleva hasta la cabecera de la tirolina. La primera vez que ves una tirolina así impone, y aun mas cuando te dejas caer al vacío esperando que la polea y demás anclajes aguanten...













Disponemos de dos poleas para cable de acero para los seis que éramos.
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Nos fuimos dejando caer uno tras otro hasta que se lanzó Loli. Se quedó a cinco metros del final y no podía ayudarse con las manos porque la vaga que le puse era demasiado larga y no le llegaban. Así que  Cristobal y yo que éramos los que quedamos en cabecera, recuperamos cuerda hasta que trajimos de vuelta a Loli a cabecera. Está vez con la baga mas corta y mayor impulso, volvió a saltar al vacío.
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Acto seguido sale Cristobal quedando yo solo. Recupero polea, desmonto los 80m de cuerda, los ensaco y me cuelgo la mochila del arnés. Me impulso y aquello cada vez cogía mas velocidad, hasta el punto de que faltaban pocos metros para llegar y no se frenaba. A un par de metros de la pared Alfredo me enganchó de una pierna y frené, uuuffffffff, con tan mala suerte que me soltó y volví hacia atrás cinco metros. Lancé un cabo a mis compañeros y me remolcaron hasta el final.


Ya solo quedaba cruzar el puente colgante.







Una vez finalizado descendimos al cauce principal que cruza la tirolina y de esta manera nos evitamos mas de cuarenta minutos de retorno por el sendero habitual hasta el coche.

Recogimos bártulos y nos marchamos a Navarres, al restaurante el Mirador con vistas al embalse y a la presa de Escalona. Allí nos pusimos hasta el c......... de carne y embutido a la brasa.



Vuelta a casa con todos durmiendo y final jornada con muy buena compañía.

Redacción: Andrés.

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