sábado, 28 de noviembre de 2015

Viaje relámpago als Ports. Penyagalera (Na Graus)

Si el 7 de noviembre fue un viaje express als Ports para descender el Racó de les Olles (crónica), este ha sido relámpago. Trece horas del tirón, pero valió la pena.

Salimos el mismo sábado a las 6:00, aun de noche. Y llegamos al parking sobre las nueve pasadas.
Integrantes: Diego, Alfredo, Carlos Capitán y Yo.

Desde el parking y mientras contemplábamos enfrente de nosotros la gran vertical de 140m comimos algo para tener fuerzas para la subidita.

El barranco de Na Graus se ubica en la cara oeste del macizo del Penyagalera. Es el mas vertical de todo el macizo con su caída de 140m fraccionada en cinco rapeles.


Solo llevamos un coche, y para no tener que hacer las dos horas y media de retorno que hay hasta el inicio de la senda de subida, decidimos subir al macizo por la izquierda orografica del barranco. Camino no muy habitual para subir pero al final todos los caminos llevan a Roma, o al alto del Penyagalera.

Tardamos una hora cincuenta minutos en llegar hasta dentro del cauce. Pero en lugar de entrar al primer rapel entramos a la cabecera del tercero. No nos importaba, ya que el objetivo era la gran vertical.

Mientras nos equipábamos volvimos a dar otro bocado. Cual fue nuestra sorpresa que no vimos ninguna instalación ni restos de la misma.
Por todos es sabido que el "Sheriff de Beceite" se dedica a quitar todas las instalaciones del primer rapel de cada barranco del macizo, pero en este caso no vimos evidencia de robo.
Esta práctica del "Sheriff" se puede llegar a entender cuando estamos fuera de la época de descenso de estos barrancos por estar regulados. Pero la regulación entra en vigor el 1 de Diciembre, aun teníamos tres días de margen.

El R3 tiene unos 16m y pudimos instalar de una sabina sin ningún tipo de problemas.


Realizamos algunos destrepes y ya vamos viendo como la vertical cada vez está mas cerca.
Hasta que llegamos a ella y se nos quita el hipo.
No encontramos la instalación por ningún lado, era de esperar. Hasta que después de mirar y remirar por todos lados, encontramos dos spits con piedras en su interior puestas a mala leche, el hijo ....... del Sheriff.

Estos spits se encuentran a escaso metro y medio de la gran caída.
Mientras unos iban desatascando los spits como podía utilizando cualquier artilugio que teníamos a mano, yo me dediqué a poner uno nuevo por si no eramos capaces de sacar las piedras.

Finalmente se pudieron desobstruir los dos y con el nuevo ya eran tres los puntos de la reunión. Utilizamos tres chapas, las ecualizamos con una cinta plana e instalamos el primer rapel.


-¿Quién baja primero?.
-va yo. Ya que he puesto yo el spit me tengo que fiar de el.

Así que para abajo y a buscar la siguiente cabecera.


Uno tras otro fuimos realizando todos los fraccionamientos. A ver cada cual mas vertiginoso. No por lo expuesto que se está en la cabecera, sino a la hora de salir de ella al situarse en la vertical.
Aun recuerdo a Carlos estar colgado en la cuerda, mirar para abajo y de repente girar la cabeza para mirarme con unos ojos como platos. Así rapel tras rapel....














En menos de dos horas y media montamos una cabecera y lo descendimos todo.
De la base de la vertical hasta el coche solo nos separaban veinte minutos.

Llegamos al coche, nos cambiamos y directos al bar de Valderrobres. Era muy buena hora, las tres, para degustar las ricas viandas de la comarca.

A las siete de la tarde ya estábamos en Valencia.

Redacción y fotografía: Andrés.

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