domingo, 29 de enero de 2017

Barranco río Juanes, (Buñol).

Buñol tiene algo más que su famosa tomatina, y es que tras el diluvio caído en días anteriores en toda la Comunidad Valenciana, decidimos bajar (Robert, José Ángel y Mina) el Barranco de Juanes que debido a que su buen caudal, nos iba a permitir disfrutar de él como peces en el río.

Dos de nosotros teníamos que estar a la hora de comer de vuelta, motivo por el que decidimos madrugar un poco y quedar a las 8 de la mañana en la zona de aparcamiento cercana a la Cueva del Turche, para posteriormente desplazar uno de los coches al encabezamiento del barranco.

Tras una primera aproximación rápida, tocaba despertarnos de buena mañana con un primer salto en una poza, justo antes del primer rápel. Se trata de un rapel encajado, que debido a su buen nivel de agua, y ser mi primer barranco con corriente, no me dejó nada indiferente.

Pero la aventura no había acabado, pues a partir de aquí empezaba otro rápel muy bonito descendiendo por la conocida cueva de las palomas, teniendo que realizar un fraccionamiento.

Tras este descenso, tocaba andar, primero entres charcas, matorrales y zarzas bastante costosas de pasar, para posteriormente encontrar un sendero mucho más apetecible que discurría por el margen derecho del río y que más adelante, atravesaba el río conduciéndote finalmente al otro margen.
Conforme vamos caminando a lo largo del río, podemos apreciar varias formaciones de rocas a su paso del agua hasta finalmente adentrarnos nuevamente en el barranco y llegar a una cueva o como decía José Ángel “La habitación”.
Como el caudal era muy bueno, decidimos marcarnos un salto justo en la poza de acceso a la misma. 



La cueva merece la pena visitarla y hacerse unas fotos. Continuamos por el barranco hasta llegar a la zona encañonada y los dos últimos rápeles, donde termina el barranco en lago de la Cova del Turche. 
El rápel tiene 35 m. siendo volados los 10 últimos acabando en un lago enmarcado en un gran anfiteatro de roca y que posee un área de picnic. Este conjunto geológico, se trata, al parecer, de una colina que en su día se hundió formando un hueco en la tierra que se comunica con el exterior, mientras que la parte hundida fue llevada por el río. El hueco que quedó fue llenado por los arrastres del río, como se puede observar en los distintos niveles.

Sin embargo, el día se empañó un poco, aunque visto desde casa, no deja de convertirse en algo anecdótico y divertido que nos puede pasar a todos, al formar parte como espectáculo de todos los turistas allí presentes, los cuales les resultaba más ameno ver cómo intentábamos soltar la cuerda de bajada que se había quedado atrapada que ver el propio entorno. Finalmente, tras un periodo largo de tiempo, conseguimos entre los tres sacarla y nos llevamos algunos aplausos y es que formamos un buen equipo.

En definitiva, un barranco beneficiado por las intensas lluvias, para disfrutar y sobretodo cerquita de casa.

Redacción: Carmina