domingo, 8 de abril de 2018

Avenc Cabeza Royo

El domingo 8 de Abril Iván propone la actividad de descender el Avenc Cabezo Royo. Se trata de una fractura de -133 m. y 290 m. de recorrido. La cavidad es compleja, ya que tiene dos bocas y varias vías para descender. Quedamos a las 9:00 en el club, recogemos el material necesario y vamos hacia Argelita.
A las 12:30 comenzamos el descenso, Iván quiere instalar el primer pozo y Raimon el segundo. En principio, queremos descender por la vía clásica. Elegimos la boca que está llena de maleza.
Al comenzar la instalación Iván nos grita: ¿Que pone en la reseñaaaa? Nosotros le cantamos la reseña. Y se oye: "No sé... algo no cuadra". Bajamos el primer pozo, una vertical bastante larga y amplia, iluminada por la luz natural de la boca, llegando a un péndulo de unos 3 metros que conecta la instalación en la pared contraria. Este primer pozo acaba en una repisa muy cómoda.

Aquí es donde Raimon me dice: "¿Eso era el pozo de 80 m.? No parece tan profundo". Yo miro a un lado y al otro de la repisa y veo que hay pozos a ambos lados, algo no cuadra. Continúa Iván con la instalación del segundo pozo, pasamanos en la repisa y algunos desviadores fijados de forma natural. Durante el descenso se estrechan las paredes, llegando a ser, en algún punto, como un metro de ancho.

Son descensos largos, con pocos fraccionamientos. Llegamos al final del pozo, en ese momento es cuando Iván y yo nos damos cuenta de que no hemos bajado por la vía clásica, bajamos por la vía del Descubriments. Un primer pozo de 50,4 m. y un segundo de 45,20 m. con repisa intermedia donde conecta con la vía de Els Petards y llegando a la base común que conecta con la vía Clásica. Raimon sigue convencido de que bajamos por la clásica... jejeje bueno, cada uno bajó por donde quiso.
Comenzamos el ascenso, Raimon desinstala el pozo 2 y yo el pozo 1. Es la primera vez que desinstalo y si la teoría no la tengo clara, la práctica ni te cuento... pero Raimon e Iván me dan muy buenas indicaciones. Poco a poco voy subiendo, recogiendo el material. Desmontar el péndulo fue muy divertido, cuando me suelto de la cinta fijada en la pared y me estampa la cuerda en la pared de enfrente. Ahí pensé: ¿pero cómo ha podido hace un rato instalar esto? ¿Cómo ha llegado a ese lado de la pared si no hay nada donde cogerse? 

Salimos de la sima a las 17:30, a Iván le pareció una birria de actividad, ya que no salimos de noche de la boca, pero lo pasamos bien y decidimos volver para, entonces sí, bajar por la vía clásica.

Redacción: Mª José