sábado, 30 de noviembre de 2019

Convivencia Grupos Tracalet y Flash. Refugio Figuereta. Vall d´Ebo


Sabado 30. Grupo Espeleologia
Con motivo de la Convivencia después de las jornadas de iniciación de barranquismo y espeleología, el club propuso ir al refugio de La Figuereta en la Vall d’Ebo. Allí nos conocimos cursillistas, socixs del club y miembros de Flash de Madrid.
El sábado 30 de Noviembre decidimos ir a l’Avencó. La aproximación a la sima nos costó alrededor de 1h.
Al fin encontramos la boca de entrada B o S II, a 25m de la boca A.
En el interior de la sima hacía una temperatura constante alrededor de 15 ºC, por lo que descansamos de las ráfagas de viento del exterior.
Comenzamos con el descenso por la cavidad hasta llegar a la sala del Vivac.
Siguiendo por un pasamanos continuamos hacia la sala de Bifurcación por la que accedimos a la sala de los Bloques, que nos llevaba hacia la sala de los Lagos.
Algunxs compañerxs decidieron esperarnos en esta sala y otrxs seguimos descendiendo por el paso agujero. 
El cual nos llevó hacia la sala de las Maravillas, de la que el nombre lo dice todo.
Disfrutamos de algunos minutos de silencio y de cada rincón de la cavidad observando un precioso lago sifonado.

Una vez reunidxs todxs en esta sala,
decidimos volver con el resto de compañerxs a la sala de los Lagos para salir juntxs a la superficie.
Después de bromear un poco y dar un bocado, empezamos el camino de vuelta a los coches. Hicimos la reglamentaria paradita en el bar y regresamos al refugio dónde después de una buena cena al estilo “Tracalet”,
El Señor Presidente del club hizo entrega de los correspondientes diplomas a lxs cursillistas.

Redacción: Aroa
Fotos: Chema, Sevi y otros

Sabado 30 Grupo de Barrancos
Este fin de semana se había organizado una convivencia entre los Barranqueros y los Espeleólogos en la zona de la Vall D’Ebo (Alicante). El lugar seleccionado para pernoctar fue el Refugio de La Figuereta. También estaban invitados para la ocasión el Club Flash de Madrid.
La nueva cantera de barranqueros o como a Ivan le gusta llamarnos, los “pichones de tracalet” estábamos entusiasmados con la convivencia, ya que para nosotros el fin de semana era una oportunidad, no solo de practicar sino de conocer a más veteranos del club; así que el Sábado nos levantamos con muchas ganas y energía; tanto, que nos vimos capaces de descender 2 Barrancos, Los Manueles y el Barranco del Infierno (barranco del que nos habían hablado en innumerables ocasiones en el curso de iniciación). La actividad no empezó especialmente pronto, sobre las 10:00 iniciamos la marcha en 3 vehículos; formábamos el grupo Pimpollo, Tica, Belen, Adrián,Marilena,MartaM y del club Flash Petit y Petina además de mí. En el aparcamiento cerca de la cabecera nos esperaba ya Samu. Como veis, eramos unos privilegiados pues contábamos con un experto por cada iniciado.
El barranco de los Manueles comenzó bien, la aproximación es fácil  corta y el barranco consta de 4 rapeles, los 3 primeros bastante sencillos de 12m, 15m y 7m respectivamente, pero el último….
Ahí vino la sorpresa, no solo era fraccionado, tiene 78m y se fracciona en aéreo a los 20m sino que además había un volado ( desde el principio tengo bastante manía por no decir miedo o respeto a los volados).
El último rapel fue complicado, había que anclarse al borde y bajar 2 metros, volver a anclarse y hacer un cambio de cuerda en el aire. En mi caso aunque bajé muy decidida me costó hacer el cambio de cuerda ya que no podía quitarme el cabo de anclaje corto, lo conseguí como no, siguiendo los consejos de Pimpollo; hice tanta fuerza con brazos y manos que cuando llegué al fraccionamiento donde nos esperaba Samu, no era capaz ni de soltar la cuerda, así que gracias a Samu, quien me bloqueó, pude cambiar la cuenta y llegar al final. En este último rapel todos los cursillistas en mayor o menor medida tuvimos algún imprevisto, lo cual hizo que nos retrasásemos un poco y empezamos el Barranco del Infierno sobre las 13:30h.
Intentando recuperar el tiempo perdido, y con el fin de que no se nos hiciese denoche dentro del barranco, el último del infierno, lo hicimos sin paradas, comiendo por turnos ; en uno de los tramos, con las prisas me lastimé un poco el pie (gracias a Alfonso y Marta que me vendaron el pie en el refugio la cosa no fue a mayores). En este barranco la dificultad no estaba en los rapeles, ya que no superaban los 7-8 metros sino en las pozas que había que salvar con pasamanos. Algo que nuevamente requiere de técnica, que en mi caso, a falta de….la suplo con fuerza y ayuda.
La primera de ellas algo complicada, conseguimos cruzarla con una pedaleta . Cuando llegamos al pasamanos más complicado, Pimpollo decidió montarnos una tirolina, que solo utilizamos los cursillistas.¡ Ya eran demasiadas emociones para un solo día!. Aunque el barranco iba seco, alguna de las pozas llevaba agua, y no muy clara. En algunas de las marmitas, tuvieron que ponernos cuerda para ayudarnos a escalar, ya que la piedra resbalaba. El barranco en sí es precioso, de piedras blancas y totalmente pulidas.
Una vez finalizado el barranco, los cursillistas nos abrazamos, para nosotros había sido toda una superación, al menos en mi caso. Todavía nos quedaba lo mejor…. el retorno, había que salir siguiendo el cauce y la gracia final eran los 6.873 escalones de ascenso, creo que fueron esos los que conté. Es broma, aquí me fío de las reseñas. Se nos hizo de noche, y no llegamos al refugio hasta las 19:30h, y eso que llevábamos un buen ritmo de ascenso. ¡parecía que acabábamos de salir de casa!

Redacción: Eva
Fotos: Samu y Petina