domingo, 11 de febrero de 2018

Barranco de l’Infern, Alicante


Un pequeño grupo de Tracalet nos fuimos este Domingo pasado a descender el barranco de l’Infern, en la Vall d’Ebo. Asistimos a la salida: Sevi, Samu, Iván, Rober, Miguel Ángel y yo (Javi). Tanto para Miguel Ángel como para mí ha sido la primera salida con el club, así que como éramos los novatos, nos ha tocado jugarnos a los chinos la redacción de esta crónica.
Y como leéis…me ha tocado a mí escribirla.

La quedada fue a las 9,00 de la mañana en la rotonda del Consum de Picassent. Nos presentamos, un café con leche y arreando para Alicante. Una vez en el parking de l’Infern, un almuerzo rápido junto a una pequeña caseta para resguardarnos del viento, cargamos el material en las sacas y para abajo.

Ante la duda del estado de las pozas decidimos coger también el peto del neopreno y botas, pero la cosa es que finalmente ni siquiera nos mojamos ni la punta del pie. Así y todo este es un barranco que nunca defrauda y lo hemos disfrutado a tope (excepto la “pechada” del retorno que todos conocemos…). El barranco iba totalmente seco. No corría nada de agua.



Como supongo que algunos ya sabéis, el barranco en su “versión seca” es sencillo de descender, pero divertido por los pasamanos y por algunas salidas de rápel “voladas”, en las que bien nos hubiera venido una pedaleta... Esto nos ha permitido practicar algunas maniobras de cuerdas, como el bloqueo y desbloqueo del descensor.



Por otro lado, al estar seco hemos podido observar con más detalle las espectaculares formaciones pulidas que el agua ha esculpido en la roca calcárea, lo que hace que el descenso sea muy atractivo. También hemos podido apreciar el nivel de agua alcanzado en las crecidas (motivo por el cual entiendo que las instalaciones están tan altas), que dan una idea de la envergadura y dificultad que puede representar este barranco en otras condiciones, acuáticas, y la temida poza final (seca esta vez, claro), con el hueco inferior en la roca que sifona el paso.



El retorno, eso sí que ha sido un “infierno”, que ya conocéis, con tanto escalón… y, por supuesto, la cervecita final con las bravas, que bien nos hemos ganado, en el primer bar que vemos en Pego, y para casa.

         Deciros que ha sido un placer conoceros y haber compartido esta salida con vosotros. Espero que se repita pronto y poco a poco podamos ir conociendo al resto del grupo en próximas salidas.
¡Salud y montaña!

Redacción: Javi Mascarós