domingo, 22 de julio de 2018

Cueva del Toro y barrancos Vale y Salt del Cavall.

El domingo 22 nos juntamos un grupo con ganas de hacer más de una actividad, la programación inicial estaba constituida por la cueva de Toro en Alcudia de Veo y el barranco de Vale en Lucena del Cid.


A las 9:30 habíamos quedado directamente en el acceso de la cueva del Toro, una vez reunidos bajamos la corta senda hasta la boca y nos cambiamos para iniciar la exploración. Con los neoprenos enfundados nos dirigimos al interior de la cueva guiados por José Vicente que era el mas experto del grupo poco duró nuestra alegría ya que al llegar al primer sifón José Vicente nos anuncio que por las recientes lluvias de los días previos estaba intransitable y que no se podía acceder así que media vuelta y todos para fuera de la cueva. 

Decidimos poner rumbo a Lucena no sin antes parar en uno de los pueblos del trayecto a realizar un generoso almuerzo y no romper ninguna de las buenas tradiciones de Tracalet.

Lucena del Cid nos recibió con una abundante lluvia que no nos amedranto, nos cambiamos y encarando el inicio del barranco se había convertido en escasas gotas. El barranco discurre por la parte posterior de Lucena y en las reseñas aparece como un barranco sencillo con alrededor de media docena de rapeles cortos sin complicaciones. Al poco de entrar nos dimos cuenta que el barranco había cambiado desde 2015 fecha de las reseñas y se había convertido en un vertedero poseído por la maleza lo que hizo que además de tener que evitar el agua maloliente y los números desperdicios tuviéramos que pelear con unas zarzas cada vez mas frondosas.


El ver la senda de salida fue un autentico alivio para todos y regresamos a los coches con un amargo sabor de boca.

Aunque eran las 4 de la tarde planteamos hacer otro barranco cercano que nos quitara el mal sabor de boca y decidimos acercarnos al Salt del Cavall, en este momento tuvimos dos bajas y Jose Vicente y Brenda no abandonaron.

Nos liamos un poco con los track de aproximación, pero en resumen hay que llegar a la fuente del Esqueix y aparcar allí, coger la pista principal y enseguida encontramos una senda que en menos de 10 minutos nos pone en el cauce. Tras un rato de resaltes y destrepes llegamos al salto del Cavall de 35 metros sin haber encontrado el primer rapel de 8 metros que viene en las reseñas, aunque por lo leído de otros aventureros no somos los únicos que no lo han encontrado. Este rapel es bonito aun sin agua como lo encontramos comienza en caliza propia de la zona y tras un corto volado se sigue por una gran formación de toba, para nuestra alegría la poza de recepción estaba llena de agua y limpia lo que nos permitió que los neoprenos recuperaran la decencia tras el barranco de Vale. 


Este rapel puede finalizarse por la derecha con un salto de nueve metros por la izquierda uno de 6 y abajo hay unas rocas que permiten uno de unos 4 metros, todo destrepable así que nos dimos una buena ración de saltos que nos quitaron el disgusto previo.













Tras una pequeña represa en que el agua está más fría que la anterior llegamos al segundo rapel de 18 metros con una gran poza para nadar y un salto posible desde una exigua repisa a seis metros del agua. El acceso a la cabecera es complicado por lo que monto un pasamanos y bajamos todos rapeleando menos Darío que se atreve con este segundo salto. Tras un baño en la poza se sale por la derecha de está encontrando rápidamente una senda que nos lleva a una balsa y de esta se siguen las marcas azules y blancas de nuevo hasta el coche. 
Buscamos otro bar para merendar cenar y tras esto cada uno para casa tras mas de 10 horas de actividades varias.

Redacción y fotografías: Alfonso